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Acto de contrición "Herman@s". ¡Que llega cuaresma! por Manuel Antonio Borges


-          Buenos días Padre, venía a confesarme.
-          Pasa hijo, pasa, ya hacía tiempo que no venías por aquí.
-          Si Padre, si, cositas de la vida.
-          Bueno, tú me dirás.
-          Ave María Purísima …
-          No hijo, eso ya no hace falta, pero “sin pecado concebida”
-          Ah, bueno, claro, tanto tiempo … Padre he pecado y mucho …
-          Dime hijo, dime …
-          Me acuso de “Silbar” …
-          ¿Como de “Silbar”? pero eso …
-          Si Padre, si, hágame caso, eso es pecado, porque cuando me levanto, silbo y no silbo cualquier cosa, me silbo una marcha procesional por derecho como si ná.
-          Bueno, bueno, pero eso no es …
-          Que si Padre, que si… que silbo todos los días del año, incluso en Navidad hago popurrís mezclando “Los Tientos” con “Los Peces en el Rio”.
-          Bueno, eso ya es raro Hijo …
-          Que no Padre, raro no, pecado, pero pecado, pecado …
-          Bueno, a ver, pero tampoco es para …
-          Huuuy, que si Padre, que si… que una cosa lleva a la otra y todavía no he hecho mas que empezar.
-          Bien, observo que tienes más que contar…
-          Mire Padre, le soy sincero, yo he venido aquí a confesar y arrepentirme y si no le cuento todo, no me voy a poder ir con la conciencia tranquila y seguiré silbando.
-          Pues cuenta Hijo, cuenta, pero al grano, que ya  me estas poniendo hasta nervioso…
-          Mire Padre… en ocasiones le pongo motes a los pasos, deseo que a un equipo de priostía determinado, se le caigan todos los cirios del quinario, me suena el móvil en misa y cuidado, que no suena nada de este mundo, que suena “Gitano de Sevilla”… hay veces, que le he pedido al Señor, que el Hermano Mayor de aquella Cofradía, se quedara afónico en medio del Cabildo mas importante de la Hermandad.
-          ¿Estás arrepentido de todo eso, Hijo?
-          Si Padre y mucho, pero es que también he deseado que lloviera a cantaros en la procesión del Jueves Santo, para que se quedaran en casa y no pudieran realizar su Estación de Penitencia. Padre, yo creo que tengo el corazón en el “Lado oscuro” porque hecho de menos las procesiones de hace veinte años y su idiosincrasia… ¡Es que nos han cambiado todo, Padre!
-          ¿No tendrás tratos con el Demonio, Hijo?
-          Y tanto Padre, y tanto… tanto que últimamente me encantan los carteles de la Junta de Cofradías, y en alguna ocasión, he llamado “Ninots” a las imágenes de otras cofradías.
-          ¿Algún pecado que creas mucho más grave, Hijo?
-          No se, Padre. Si se considera pecado que yo por mi Cristo, por mi Virgen, por mi Cofradía o por mi Banda, llegue a pensar como Belén Esteban, apúntelo a la lista.
-          ¿Tienes verdadero dolor de corazón, Hijo?
-          Eso si, Padre, que este fin de semana me toca currar y me pierdo el Certamen de Bandas y el ensayo de los Costaleros de la Hermandad. No vea cuanto lo siento.
-          Bueno, bueno Hijo… que la misericordia llegue a tu corazón, siempre que te propongas enmendar tus errores. De penitencia te me vas a escuchar “Mater Mea” tres veces y “Ntro. Padre Jesús” cuatro, te me lees el pregón de Lanzarote y durante media hora, te me vas a meditar delante del cartel de “La Magdalena”. Anda, vete y no vuelvas a pecar más.
-          Gracias Padre, ya me voy mas tranquilo.
-          Hijo, hijo… no se te olvida algo…
-          No Padre… ¿Por qué?
-          No te me vayas silbando “Pasión en Salamanca” que te retiro la absolución.
-          Bueno Padre, no sea tan rígido conmigo, que yo ya he confesado… ahora que pase el siguiente. Feliz día, Padre.

-          Feliz día, Hijo.

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