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“Cuando seas padre, comerás huevos”… por Mayte Sáez



Cuántas veces hemos escuchado o verbalizado en alguna ocasión el famoso refrán “cuando seas padre, comerás huevos”, con el fin de negar a los más jóvenes hacer algo simplemente por su juventud.

En muchas ocasiones, en algunas Cofradías y Hermandades aún se escuchan frases como “los niños aún no cuentan”, “son sólo niños”, “¿un grupo joven?, ¿para qué?”, frases en las que por unas cosas u otras los niños y jóvenes quedan desplazados sin que nos demos cuenta de que muchas veces las cosas se ven mejor desde los ojos de nuestros niños y jóvenes, pues ellos aún mantienen las virtudes y los valores que cuando vas creciendo empiezas a olvidar y dejar en el camino.

Su inocencia les hace ver que todo está bien, y que, si me enfado con alguien, da igual, porque Pepito y yo volveremos a ser amigos en los siguientes cinco minutos. No entienden de rivales, sino de superación, pues aún son muy pequeños para pisarles la capa al nazareno de otra Cofradía o Hermandad, o incluso de la suya propia. No entienden de colores, ni de si este paso es mejor que otro, pues simplemente valoran con “me gusta, no me gusta” aportando sinrazones pero cargadas de razones para ellos. 

Creen en lo que son y en lo que representan, pues mantienen vivos los valores y conocimientos que sus padres, profesores de religión, catequistas… les enseñan e inculcan día a día. Son pequeños todavía para cagarse mil veces en el Santísimo o invocar a la Virgen cuando las cosas no les salen como quieren, olvidando que son cristianos y perdiendo el respeto al Padre y a su Santa Madre. 

Nuestros niños y jóvenes aún son conscientes de que otros niños no tienen la misma suerte que ellos y que por Reyes no tienen tantos regalos como ellos o incluso ninguno. Entienden que la caridad es ayudar al prójimo y no les importa compartir sus golosinas con otros niños que ese día no las pudieron comprar o a nuestros jóvenes dedicar unas horas a recoger alimentos para quienes más los necesitan.

Curioso es, que los mayores les veamos como seres inocentes, sin el raciocinio aún completo y ajenos a todo lo que pasa alrededor de ellos, sin tener derecho ni a voz ni a voto hasta los 18 años, sin darnos cuenta de que ellos aún tienen los valores que muchos de nosotros perdimos cuando nos dieron el derecho de tener voz y tener voto: la humildad, el respeto, el amor al prójimo y a nuestra Hermandad o Cofradía…

A veces, en este mundo llamado Semana Santa, es mejor no ser padre y no comer huevos, pues, si ser padre y comer huevos significa perder todo lo que algún día llevamos dentro es preferible sustituir los huevos por otro alimento. 

Es hora de cuidar a nuestros niños y nuestros jóvenes tomando ejemplo de ellos, y responder a la pregunta de “¿un grupo joven, para qué?”. Para no caer en el error de competir en vez de hacer entre todos, para entender que no vale la pena enfadarse y levantar la voz más de lo necesario cuando las cosas se pueden arreglar “como amigos”, para ser conscientes que la Caridad al prójimo es un pilar necesario, para reconocer nuestros errores y alabar nuestras virtudes, para destacar por y con humildad, para seguir creyendo que somos cristianos… pero sobre todo, para CREAR UN FUTURO MEJOR CON LA QUE ESTÁ CAYENDO.

Mayte Sáez Martín

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